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Psicoanálisis y literatura infantil

Lic. Claudia Castillo
Artículo publicado en el Boletín Nº 1
de la Fundación Puertas Abiertas, Abril de 2001

Cuando un niño nace ya esta inmerso en una cultura que lo precede. Esta cultura, además de otras cosas, posee cuentos, rimas, canciones, etc.
Tomamos el tema de la Literatura Infantil dado el auge que ha tomado en los últimos tiempos.

En primer lugar, habría que decir que la “literatura infantil y juvenil” esta muchas veces ausente en las historias de la literatura.
La literatura infantil empieza siendo en general una literatura didáctica en un doble aspecto:

  • pedagógico (libros escolares)
  • moral (cuentos, fábulas, etc.) o religiosa (vidas de santos, etc.).

Otra cuestión importante es que los cuentos provienen de las tradiciones orales de los pueblos (los cuentos eran usados para distraerse y divertirse) y no surgen como cuentos “para” niños.

Hasta el siglo XVII no hay aparición del concepto del niño, sino que “el niño” es un adulto en miniatura.
Perrault es el primero en recomendar sus cuentos para los niños, aunque se piensa que sus cuentos en prosa no le pertenecían a él (académico del siglo XVII)sino a su hijo Pierre Damancourt, y son aquellos cuentos conocidos mundialmente, muchas veces desformados, tales como El gato con botas, Cenicienta; Pulgarcito, etc.
Luego, Locke y Rousseau empiezan a ocuparse de la formación moral de los niños. Por eso, el libro infantil de las primeras épocas es edificante, moralista y muchas veces con falta de significación para el niño.
También esta La Fontaine, cuyas fábulas han sido leídas por millones d niños de distintas épocas, pero que en su inicio no fueron escritas para niños sino para ser leidas en los salones. En todo caso, si escribió para algún niño fue para el hijo y el nieto de Luis XIV y el estilo de estas fábulas y de la literatura de esa época era  una combinación entre “el bon gout” y “el bon sens” equiparados por la Razón. A esto se agrega el rasgo naturalista de sus fábulas, tomando animales como personajes que, a su vez, toma de las fábulas griegas (Esopo) y latinas, e indias de la antigüedad.

W. benjamín en su libro dice que en el siglo pasado el gran florecimiento del libro infantil no surge de nociones pedagógicas concretas, sino de la vida burguesa de aquellos días donde el valor del libro no era disfrutarlo, sino utilizarlo. Por otro lado, hasta fines del siglo XIX (aun hoy de todos modos esto perdura 9, el adulto aparece como educador ideal tratando de formar los niños a su imagen. En este sentido un niño era un adulto en miniatura. Lo interesante que señala Benjamín es cómo de todos modos el niño se mete en el mundo del libro, en el escenario del cuento de hadas y se convierte en actor de los cuentos, donde la censura del adulto no es admitida (en la imaginación, en la fantasía del niño). Las imágenes, dice Benjamín, provocan en el niño la palabra, nosotros decimos desde el psicoanálisis, porque las palabras fueron determinantes de las imágenes.
Otro aspecto importante, señalado por este autor, es la repetición en el niño:

  1. por un lado, los niños pequeños quieren que se les relate siempre el mismo cuento, sin modificación alguna.
  2. por otro lado, y esto es ley en el juego, la repetición de lo mismo; nada hace más feliz que el “otra vez”.

Desde el psicoanálisis, hemos prendido sobre la repetición. Freud observa en su pequeño nieto de un año y medio un juego que consistía en arrojar un carretel, hacerlo desaparecer y volverlo a recuperar, al tiempo que profería cuando lo lanzaba <<ooh!>> (fort) (se fue) y al recuperarlo <<dá!>> (acá está), repitiendo incansablemente el mismo juego. Además señala que puede equipararse el juego a la presencia- ausencia de la madre.
Lo que interesa poner en relieve es cómo estos dos significantes <<Fort-Da>>, desde la enseñanza de Lacan, constituyen a este niño como sujeto (es decir como se hablante).
Desde el psicoanálisis post-freudiano podemos hacer una mención al libro de B. Bettelheim El Psicoanálisis de los cuentos d Hadas. Lo que hace B. Bettelheim es un estudio de psicoanálisis aplicado a los cuentos de hadas. Él se dedica a hacer una interpretación exhaustiva de todos los cuentos tradicionales. Al mismo tiempo, hay en el una creencia en los cuentos de hadas como terapéuticos, en el sentido de servir a los niños para atravesar o superar “el conflicto edípico”.
Cree en una sexualidad inmadura (animal, primitiva, infantil) que progresa y madura hacia una plena satisfacción que se alcanza en la madurez (o llegar a ser adultos).
Los ideales que aparecen este libro desde B. Bettelheim son tres:

  1. el de la madurez sexual
  2. el de la independencia
  3. y el de la autorrealización

en todo caso, es interesante señalar que se tratan de ideales del autor y que , como tales, no son mejores ni peores que otros, pero no son necesarios ni el psicoanálisis, ni los cuentos de Hadas para poseerlos. Si bien este libro merece un estudio más minucioso, me interesa señalar que la idea de la sexualidad de B.Bettlheim no es la de Freud, ya que para este último no hay otra sexualidad que la infantil. Para los seres con lenguaje, toda sexualidad natural está perdida para siempre.

Fundación Puertas Abiertas

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Tel./fax: (011) 4964-3235
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