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Acerca de la hiperquinesia y el déficit de atención

Dra. María Marta Giani
Artículo publicado en el Boletín Nº 2
de la Fundación Puertas Abiertas, Junio de 2001

Decidimos incluir un comentario acerca del déficit de atención e hiperquinesia en este número, debido al auge que ha tenido en los últimos tiempos y a las controversias que genera.

Actualmente el término ADHD es utilizado con mucha facilidad; podríamos decir que está de moda, ya que en todos los medios se oye hablar de él. ¿De qué se trata este síndrome?, ¿quiénes lo presentan?, ¿hay alguna solución? Trataremos de comentar algo brevemente.

EL ADHD es el llamado "Síndrome de Déficit de Atención con o sin hiperactividad", nomenclado por la Asociación Psiquiátrica Americana par reunir bajo un mismo nombre a los niños con determinados trastornos relacionados con la hiperactividad, la impulsividad y la falta de atención.

Los síntomas son muy variados. Entre los más frecuentes se encuentran: dificultad para concentrarse en una tarea, falta de constancia, inquietud, distracción, generalmente asociado a dificultades en el aprendizaje.

Es por ello que son los maestros quienes suelen detectar estos problemas antes que los padres o el pediatra. Hay que tener en cuanta que loa niños pasan muchas horas con ellos, a veces más de las que comparten con sus padres.

Las consultas se realizan desde la escuela, cuando se detectan alumnos que alteran el orden de la clase, caminan permanentemente en el aula, hablan demasiado, no prestan atención a las indicaciones, no completan las tareas, se distraen frecuentemente; obteniendo como resultado un bajo rendimiento.

Los padres suelen advertir que su hijo no se queda quieto, cambia de juegos constantemente, pierde juguetes o útiles, no acepta órdenes, manifiesta no querer ir a la escuela, etc.

Para llegar a tener una idea de qué es lo que está sucediendo con estos pequeños inquietos, debemos utilizar múltiples recursos. Primeramente es fundamental escuchar no sólo a los chicos, sino también a quien solicita la consulta. En cierto caso, de ser necesario, realizamos interconsultas con el pediatra o el neurólogo para descartar si existe alguna enfermedad orgánica. A veces, factores impensados como problemas en la visión o audición, entre otros, llevan a un diagnóstico equivocado, ya que ahí la distracción puede ser a consecuencia de las dificultades que presentan para oír o ver; no pueden leer el pizarrón o escuchar las indicaciones.

El la Argentina no hay estadísticas oficiales. En Estados Unidos se considera al ADHD uno de los trastornos mentales más frecuentes de la infancia y se calcula que el 5% de los niños lo presentan, siendo más frecuente en varones. Allí se le da mucha importancia y se apunta a la escuela como lugar de gran relevancia en la detección temprana. Los maestros utilizan una escala para medir a los alumnos y aproximarse a un diagnóstico. en caso de que éste sea corroborado por los psiquiatras, los niños comienzan a recibir tratamiento psicofarmacológico. Se calcula que más de un millón de niños hacen fila todos los días para recibir la medicación en las aulas.

En nuestro país, algunas escuelas tienen talleres de orientación para docentes. En ellos se informa acerca de los signos a los que deben prestar atención y se hace hincapié en la necesidad de solicitar una consulta psicopatológica en caso que se sospeche la presencia de niños con dificultades de está índole.

Respecto de la medicación hay muchas controversias. En la actualidad la droga más utilizada es el metilfenidato: (cuyo nombre comercial más conocido es: "Ritalina"), que es un estimulante del sistema nervioso central.

Según estudios estadísticos, en caso en que se diagnostica déficit de atención asociado a trastornos neurológicos o debilidad mental, las drogas estimulantes favorecen un mayor rendimiento escolar, en un elevado número de pacientes. Pero, en casos de niños sin afecciones neurológicas, sólo un muy bajo porcentaje obtiene los efectos buscados, y estos desaparecen al suspender el tratamiento. Como toda droga, tiene efectos adversos entre los que encontramos con alta frecuencia: insomnio, irritabilidad, taquicardia e hipertensión arterial. Por tratarse de un derivado de anfetamina existe el riesgo de favorecer adicciones a sustancias estimulantes en el futuro.

Por estos motivos sostenemos que debe ser muy rigurosa la determinación del cuadro del que se trata y que antes de medicar a un paciente se deben tener en cuenta múltiples variables.

Lo cierto es que hay niños que perturban, alteran el orden. Sabemos que con sus actos dicen algo acerca de lo que les sucede; por eso decidimos escucharlos en lugar de aceptar un rótulo bajo un denominador común. Sólo de ese modo podremos llegar a buenos resultados.

Poner un nombre a un padecimiento o enfermedad es útil fundamentalmente para los profesionales, quienes necesitan un código de clasificación y transmisión; pero no consideramos pertinente asignar etiquetas que puedan influir o determinar a los sujetos. Personas a las que se les ha dado el mismo diagnóstico no presentan las mismas características, ni la misma familia, ni el mismo lenguaje; por lo cual consideramos fundamental escuchar el relato que cada niño o adulto haga acerca de su historia particular.

Nuestra propuesta, desde el psicoanálisis, es atender a la demanda de cada uno, considerando a cada sujeto según su especificidad.

Fundación Puertas Abiertas

Jean Jaures 916 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel./fax: (011) 4964-3235
psicoanalisispuertasabiertas@gmail.com

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