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Atención en la ciudad. Una institución del encuentro con un analista sea posible...

Dr. Sergio Ayas
Artículo publicado en el Boletín Nº 2
de la Fundación Puertas Abiertas, Junio de 2001

Las formas de atención en salud mental son múltiples, así como no es unívoca la interpretación del discurso de la Salud Mental, que suscita, como es lógico, diversas lecturas que no la agotan.

Precisando el tipo de atención en nuestra institución, podríamos decir en primer lugar que admitimos la existencia de una realidad psíquica sobre la cual intervenir en lo referido al sufrimiento de quien demanda atención (como la entendía Freud cuando usaba el término especializado Realität).

La cuestión se plantea respecto de cómo operar sobre dicha realidad. Siguiendo lo puntuado por Jacques Alain Miller al respecto, podemos decir que se puede operar a través del cuerpo, interviniendo en él con sustancias químicas, por medio de la psicofarmacología por ejemplo, o por el dominio psíquico de las funciones y apetitos somáticos, es el ejemplo del ejercicio físico, de las gimnasias meditativas o de las técnicas de relajación.

También se lo puede hacer evitando pasar por el cuerpo. Son aquellas disciplinas que operan sobre dicha realidad psíquica por medio de la palabra, Miller las denomina logoterapias, terapias por el lenguaje y también del lenguaje.

El principio de clasificación, tanto de las que operan  a través del cuerpo como las que evitan el cuerpo en su accionar, es la incidencia de las palabra de otro autorizado, es decir alguien que dice qué hacer, alguien al cual el sujeto que sufre obedece y del que espera alguna aprobación. Ese Otro, en este caso, es el que opera sobre la realidad psíquica y la sujeción a su palabra por parte del que sufre se produce por lo que en psicoanálisis se llama identificación. La posibilidad de operar analíticamente depende, justamente, de no utilizar los poderes de dicha identificación. Si el que opera renuncia a utilizar dichos poderes podrá operar como analista.

Pues bien, en nuestra institución la atención está orientada a la escucha desde esa posición; es decir, nos proponemos una institución donde el encuentro con un analista sea posible. Sostenemos que un analista es alguien que no sabe de antemano lo que le hace falta al otro, en tanto diferente de cualquiera. Alguien que no quiere nada priori por el bien del otro, que no tiene perjuicios acerca del buen uso que se puede hacer de él como analista. Que no prejuzga, por ejemplo; que una mujer deba o no tener hijos, que un homosexual deba convertirse en heterosexual o lo contrario, que un hijo deba ser como su padre u oponerse a él. Alguien que no promete felicidad, ni armonía, ni la maduración de la personalidad; y que, si se presenta la ocasión, trabajará con el sujeto en pos de esclarecer su deseo y ayudarle a descifrar eso que insiste en su existencia tornándose contra sí mismo. Promueve que un sujeto pueda dejar de hacer aquello que dejar y no puede, o que pueda hacer aquello que no puede hacer y sí quiere, verificando si realmente lo quiere.

Apostamos entonces a una institución particular en tanto da lugar al inconsciente y al código que da acceso a su descifrado en cada uno que nos consulta, advertidos de que querer instituciones particulares no implica aspirar a un dominio reservado más, a una nueva segregación. En todo caso, es estar dispuestos, en ese espacio constituido por las nuevas determinaciones institucionales, a orientarnos en las cuestiones referentes al sufrimiento psíquico por la existencia de la cadena inconsciente, marca de la falla propia de cada uno y no por la identificación común. Proponemos un lugar que pueda funcionar para alguien como un paréntesis en donde tener la oportunidad, durante un tiempo acotado, de ser sujeto, es decir de dejar de ser lo que lo identifica. Un lugar como revés de la vida cotidiana, donde se es reconducido incesantemente al nacimiento del sentido.

Sabemos que no todos los que consultan demandan un análisis; hay personas que consultan por un problema puntual, hay otros que quieren ayuda. Podemos decir con Eric Laurent que el psicoanálisis no es para todos, ni tiene su lugar en todos lados; pero en todos lados el analista puede hacer recordar que el sujeto surge de la palabra, situar el campo de lo necesario, mantener el lugar de lo contingente.

Fundación Puertas Abiertas

Jean Jaures 916 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel./fax: (011) 4964-3235
psicoanalisispuertasabiertas@gmail.com

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