Puertas Abiertas - El psicoanálisis a su alcance  
Inicio del sitio
Institucional
Investigaciones
Publicaciones
Enlaces
Afiches
Mapa del sitio

Publicaciones

Artículos

La transformación del síntoma

De la conversión histérica a la anorexia y la bulimia
Primera parte

Dra. Daniela Rodríguez de Escobar
Artículo publicado en el Boletín Nº3
de la Fundación Puertas Abiertas, Septiembre de 2001

Voy a tratar de plantear el tema a partir de tres preguntas.
En primer lugar, 1) ¿Estos trastornos son real y específicamente contemporáneos?
Muchos son los autores que han investigado el tema, remarcando que la historia del concepto anorexia va íntimamente ligada a la evolución de la psiquiatría y de las ciencias biológicas y sociales a lo largo de los siglos XIX y XX. Pero hay estudios que remontan su origen al siglo XIV, como los de Rudolph Bell, quien investigó la aparición y el ocaso de la anorexia santa en Toscana; los de Ginnette Raimbault, que describe con detalle la vida de Catalina de Siena, canonizada en 1461, entre otros; demostrando así que, si bien la anorexia mental como "enfermedad" se conoce desde hace un siglo, en el ámbito religioso ha existido desde siempre. La Europa medieval asistió a prolongados ayunos para conseguir la santidad. La respuesta de la Iglesia fue variando con el tiempo. En un momento dado aparece el escepticismo y las sospechas de herejía o de posesión diabólica, hasta que, finalmente, la medicina ocupa su lugar. Al respecto, Claude Fischler escribe: "...la interpretación del fenómeno pasará de la piedad a la superchería y de ésta a la patología...". Los  médicos del siglo XVII y XVIII lo llamaron anorexia mirabilis (pérdida del apetito de carácter milagroso) pero a pesar de tal denominación, buscaron desesperadamente desenmascarar el engaño. A mediados del siglo XIX aparece el fenómeno de las fasting girls o jóvenes ayunantes, que se extiende en Francia, Inglaterra y EE.UU.; se lo reconoce como vestigios "de una cultura femenina religiosa antigua en una época secularizada". El contexto les atribuía facultades sobrenaturales, pero se impone el criterio médico y la histeria será en lo sucesivo la explicación dominante. (1869).

Si bien la primera descripción de la enfermedad data de 1694, fecha en que Richard Morton la llamó "consunción nerviosa", la individualización de la misma la hacen Lasegue en 1873 y Gull en 1874, dándole sucesivamente  el nombre de anorexia histérica y anorexia nerviosa.

Varios son los puntos a destacar de la impecable descripción de Lasegue (1873): 1) Llamándola una forma de "histeria gástrica", la pone en serie con otros síntomas histéricos: tos convulsiva, ataques clónicos, etc.; 2) la articulación que hace entre lo que él veía y lo que las pacientes decían (insistiendo con especial cuidado sobre esto último); partían de "no puedo comer porque sufro", para llegar en un segundo momento a decir: "no sufro, por lo tanto estoy sana" (la bella indiferencia); 3) "...en el periodo inicial, escribe Lasegue, la única conducta sabia es observar y callar...", para finalmente en el tercer estadío, cuando las complicaciones aparecen como inminentes, la histérica ha alcanzado el estatuto de enferma y llegó el momento en el cual el médico debe retomar la autoridad y actuar.

Aquí, recordemos a Freud, quien consideraba al psicoanálisis útil en "...todas las formas somáticas de la histeria, siempre y cuando no impongan al médico la rápida desaparición del síntoma... [como]... fenómenos amenazadores..." y da como ejemplo la anorexia.

Posteriores a Lasegue hay descripciones de Pierre Janet y Charcot, siendo éste el que impone para estas pacientes el aislamiento absoluto, la necesaria separación del contexto familiar para su tratamiento. A su vez Freud, si bien son pocas las veces que la cita, se refiere a ella como: "...la tan conocida anorexia nerviosa de las adolescentes..."

Por lo tanto, la contemporaneidad de la anorexia no es tal, perdura a través del tiempo.

Hay una segunda parte para esta primer pregunta: ¿Está en alza la frecuencia de estos trastornos?

La bulimia es difícil de evaluar. Históricamente se tienen pocos datos (Habermas recoge algunos) y la clínica por su lado indica que se trata, en muchos casos, de una práctica social, un cierto número de conductas con técnicas (como la de los vómitos provocados) que pueden ser el resultado de una transmisión y un aprendizaje; ésto, unido al aislamiento por vergüenza, hace muy difícil reconocer en ella su carácter de síntoma moderno o no. Pero sí, hay un aumento real del número de consultas. En lo que respecta a la anorexia, existe una mayor frecuencia, pero hay datos disponibles que la ponen en duda. Por un lado, los criterios diagnósticos han cambiado; por otro, falta una distinción sistemática entre admisiones y readmisiones; a su vez, a una mayor población de jóvenes corresponde un mayor número de casos. La idea de "epidemia" se afirma en un aumento real del número de consultas, pero, junto a este dato, hay una mayor información de los medios al público respecto de los comportamientos alimenticios, con una proliferación de discursos sobre la nutrición que obligan a elegir qué comer; según Fischler: "...el omnívoro humano tiene una necesidad constante de pensar su alimentación, de razonarla o de racionalizarla...", pero en la actualidad esta elección parece haberse hecho difícil y a veces obsesiva.

Por lo tanto ¿epidemia?. No hay acuerdo, puede ser un tema de discusión.

(Haga click aquí para leer la Parte II)

Fundación Puertas Abiertas

Jean Jaures 916 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel./fax: (011) 4964-3235
psicoanalisispuertasabiertas@gmail.com

Valid XHTML 1.0 Transitional
¡CSS Válido!
Arriba
Atrás