Puertas Abiertas - El psicoanálisis a su alcance  
Inicio del sitio
Institucional
Investigaciones
Publicaciones
Enlaces
Afiches
Mapa del sitio

Publicaciones

Artículos

Cuerpo del goce, cuerpo del dolor (*)

(*) Germán García: Fragmento de Actualidad de las neurosis actuales, en Estudios de Psicosomática, V.V.A.A. Vol. I, Ed. Atuel, Buenos Aires, 1993.

Artículo publicado en el Boletín Nº4
de la Fundación Puertas Abiertas, Enero de 2002

Cuerpo del goce, cuerpo del dolor: objeto del amor.
El dolor no puede ser reprimido, pero el masoquismo muestra que es erógeno y que se articula con la pulsión de muerte. Ese cuerpo doble es el cuerpo del doble: él será siempre semejante y diferente de su imagen.
Estudios sobre la histeria (1895) contiene una serie de observaciones sobre el lenguaje de los pacientes: "Un enfermo que padece dolores orgánicos -escribe Freud- los describirá, si no es además nervioso, con toda precisión y claridad (...) El neurasténico (hipocondríaco o enfermo de neurosis de angustia) que describe sus dolores nos da, en cambio, la impresión de hallarse entregado a una difícil labor intelectual, superior a sus fuerzas. Su rostro se contrae bajo el dominio de una afecto penoso; su voz se hace aguda, busca trabajosamente las expresiones y rechaza todos los calificativos que el médico le propone para sus dolores, aunque luego se demuestren rigurosamente exactos. Se ve claramente que, en su opinión, es el lenguaje demasiado pobre para dar expresión a sus sensaciones, las cuales son algo único, jamás experimentado por nadie, siendo imposible agotar su descripción. De este modo, el neurasténico no se fatiga jamás de añadir nuevos detalles, y cuando se ve obligado a terminar su relato, lo hace con la impresión de que no ha logrado hacerse comprender. Todo esto proviene de que sus dolores han acaparado por completo su atención (Freud dirá luego que el cuerpo ocupa el lugar del mundo exterior). Isabel de R., observaba, en lo que  a esto se refiere, la conducta opuesta y, dado que, sin embargo, concedía a sus dolores importancia, habíamos de deducir que su atención se hallaba retenida por algo distinto, de lo cual no eran los dolores sino un fenómeno concomitante; esto es, probablemente por pensamientos y sensaciones a ellos enlazados".
En 1905 (Psicopatología de la vida cotidiana) vuelve a registrar el mismo fenómeno: "... los llamados neurasténicos, cuando van a consultar al médico, llevan escritos en una nota todos aquellos datos que desean comunicarle, desconfiando del poder reproductivo de su memoria (...) El enfermo ha relatado ya con gran amplitud sus diversas molestias y ha hecho infinidad de preguntas. Al terminar hace una pequeña pausa y extrae su nota, diciendo en son de disculpa: 'He apuntado alguna cosas, porque si no, no me acordaría de nada'. Con la nota en la mano repite cada uno de los puntos expuestos y va respondiéndose a sí mismo: 'Esto ya lo he consultado'. Así pues, en su memorándum no demuestra más que uno de sus síntomas: la frecuencia con que sus propósitos son perturbados por interferencias de oscuros motivos".
Un caso de paranoia contrario a la teoría (1915) describe esas interferencias: "El neurasténico, por ejemplo, queda imposibilitado, por su adhesión inconsciente a objetos eróticos incestuosos, para elegir como objeto de su amor a una mujer ajena a los mismos, siendo así limitada su actividad sexual a los productos de sus fantasías (...) Pero en tales productos realiza el proceso vedado, pudiendo sustituir en ellos la madre o la hermana por objetos ajenos al circuito incestuoso y, como tales objetos no tropiezan ya con la censura, su elección se hace consciente en la fantasía". Sigamos esta figura hasta Introducción al narcisismo (1914): "El hipocondríaco retrae su interés y su libido -con especial claridad esta última- de los objetos del mundo exterior y los concentra sobre el órgano que le preocupa (...) Ya en otro lugar hube de manifestarme inclinado a asignar a la hipocondría un lugar, entre las neurosis actuales, al lado de la neurastenia y de la neurosis de angustia (...) si ahora damos el nombre de erogeneidad a la facultad de una parte de enviar a la vida anímica estímulos excitantes, y recordamos que la teoría sexual nos acostumbró hace tiempo a la idea de que ciertas otras partes del cuerpo -las zonas erógenas- pueden representar a los genitales y comportarse como ellos, podremos ya aventurarnos a dar un paso más y decidirnos a considerar la erogeneidad como una cualidad general de todos los órganos, pudiendo hablar entonces de intensificación o disminución de la erogeneidad en una parte del cuerpo.

Paralelamente a cada una de estas alteraciones
de la erogeneidad de los órganos, podría tener efectos una alteración de la carga de la libido en el yo. 

"¿Qué ha ocurrido?"... "en el aparato genital externo en estado de excitación tenemos el prototipo de un órgano que se manifiesta dolorosamente sensible y presenta cierta alteración, sin que se halle enfermo en el sentido corriente de la palabra. No está enfermo y sin embargo, aparece hinchado, congestionado, húmedo y constituye la sede de múltiples sensaciones".

La equivalencia entre el pene y el órgano hipocondríaco habla de la restitución: distinto del sujeto y siendo una parte del sujeto, el órgano en cuestión parece afirmar y negar la castración. Mediante una proyección en el cuerpo (mejor que una introyección) se reencuentra el objeto perdido.
En el último apartado de El inconsciente (1915) Freud corrige una afirmación de Introducción al narcisismo: "La carga de objeto no queda interrumpido en la esquizofrenia, sino que continúa la carga de las imágenes verbales de los objetos". Freud habla del lenguaje hipocondríaco de la esquizofrenia -al que llama lenguaje de órgano- donde "La semejanza de la expresión verbal, y no la analogía de las cosas expresadas, es lo que ha decidido la sustitución". Se tiende a identificar esta palabra tomada como objeto con el significante, pero para Freud tiene además otro sentido puesto que se trata de "recobrar el objeto perdido y es muy probable que con este propósito se tome el camino hacia el objeto, pasando por la parte verbal del mismo". La palabra no sustituye -como en el juego de fort-da- al objeto, si no que ella es sometida a los procesos primarios donde la representación es garantía de lo representado (Aflicción y melancolía dirá que la alucinación es el objeto imposible de perder). Ya desde La histeria se plantea Freud el problema de la fragmentación de la imagen (patógena) por la palabra, así como en los sueños se ve a la palabra transformarse en imagen.

Si el fort-da permite perder un objeto es porque, a la vez, recupera en la palabra ese cuerpo perdido en el deseo de la madre.

Dejamos aquí a la hipocondría. La conversión muestra que el inconsciente puede inscribirse en el cuerpo, mientras las neurosis actuales hablan de una resto somático que no puede ser articulado por el inconsciente.

Fundación Puertas Abiertas

Jean Jaures 916 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel./fax: (011) 4964-3235
psicoanalisispuertasabiertas@gmail.com

Valid XHTML 1.0 Transitional
¡CSS Válido!
Arriba
Atrás